Conceptualización del Trabajo Social

Históricamente coexisten dos tipos de demandas sociales: las prestacionales y las promocionales, estableciéndose una clara conceptualización donde se identifica una clara dualidad competencial, como elemento teórico básico para entender el Trabajo Social, coincidiendo con lo publicado en el Consejo de Universidades en los términos siguientes: “…ya desde sus inicios, se ha considerado como objetivo básico de intervención profesional potenciar y promocionar tanto las capacidades y recursos individuales y colectivos de los propios usuarios, como potenciar así mismo organizaciones, estructuras sociales y formas de vida que refuercen el Bienestar Social”.

Tanto las demandas sociales prestacionales como promocionales, desencadenan procesos de respuesta formal por parte de los profesionales del Trabajo Social también diferentes:

  • La Intervención Asistencialista-Prestacional, procura la corrección de un medio hostil para, desde el marco de recursos y posibilidades institucionales existentes, aliviar las necesidades, limitaciones, y, en definitiva, presiones externas. Se trata de un proceso que transcurre desde el exterior al interior de las personas que solicitan ayuda social.
  • La Intervención Autonomista-Promocional, procura corregir las deficiencias existentes en la capacidad natural de respuesta o de funcionalidad social de los individuos, de cara a enfrentar las situaciones de malestar social, atendiendo a su realización personal y progreso social en general. Se trata de un proceso que transcurre, al contrario que el anterior, desde el interior hacia el exterior, es decir, desde las personalidades o subjetividades, hacia las condiciones o situaciones observadas en la realidad social.

Dualidad Competencial Intervención del TS

Hasta lo expuesto, se deriva que, en su acepción académica, el Trabajo Social se conceptúa como disciplina que, en el contexto epistemológico de las Ciencias Sociales, estudia y codifica:

  • Las condiciones (humanas y materiales) más adecuadas a la realización del individuo como sujeto activo del bienestar social (versus malestar social) en su área particular de actividad y entorno o medio habitual.
  • Los mecanismos o sistemas técnicos más eficaces para intervenir en la promoción, el mantenimiento o la restauración, de tales condiciones, dentro de lo que se entiende por “normalidad” en el entorno o medio habitual.

En su acepción profesional, el Trabajo Social se conceptúa como la actividad laboral sistemática y fundamentada en este corpus de conocimientos, que ejercen los/as trabajadores/as sociales de cara a conseguir las transformaciones de la realidad social que les competen dentro del perfil profesional socialmente establecido (legitimado por el Consejo General de Colegios Oficiales de Trabajo Social).

En definitiva, se destaca actualmente la dualidad competencial a la que ya hemos aludido, que divide toda la actividad profesional en dos grandes categorías de actuaciones: a) asistencialista-prestacional y, b) autonomista-promocional.

Perfil Profesional del Trabajador Social

El /la Trabajador/a Social es un/a Profesional de la acción social que tiene una comprensión amplia de las estructuras y procesos sociales, el cambio social y del comportamiento humano, que le capacita para:

  • intervenir en las situaciones (problemas) sociales (de malestar) que viven individuos, familias, grupos, organizaciones y comunidades, asistiendo, manejando conflictos y ejerciendo mediación;
  • participar en la formulación de Políticas Sociales;
  • contribuir a la ciudadanía activa mediante el empoderamiento y la garantía de los derechos sociales.

Todo ello con el fin último de contribuir junto con otros profesionales de la acción social a:

  •  la integración social de personas, familias, grupos, organizaciones y comunidades,
  • la constitución de una sociedad cohesionada y
  • el desarrollo de la calidad de vida y del bienestar social.

Se define un conjunto de seis competencias profesionales que son las siguientes:

PRIMERA. Capacidad para trabajar y valorar de manera conjunta con personas, familias, grupos, organizaciones y comunidades sus necesidades y circunstancias.

Esta competencia se centra en el trabajo de ayudar a las personas, familias, grupos, organizaciones y comunidades para que puedan tomar sus propias decisiones fundamentadas. Es preciso asegurar que las personas, familias, grupos, organizaciones y comunidades tengan información suficiente, relevante y comprensible para sus decisiones y elecciones, lo que incluye intervenciones legales en las que estén a salvo los niños y los adultos vulnerables. También se necesita información para ayudarles a considerar la mejor forma de acción dentro del contexto de los requerimientos y obligaciones legales. La información debe proporcionarse en un formato comprensible y utilizable. La práctica competente del trabajo social ha de capacitarles para analizar, identificar, clarificar y expresar sus fortalezas, expectativas y limitaciones y para tomar sus decisiones fundamentadas acerca de sus necesidades y opciones preferentes.

SEGUNDA. Planificar, implementar, revisar y evaluar la práctica del trabajo social con personas, familias, grupos, organizaciones y comunidades y con otros profesionales.

Trata de la respuesta a las situaciones de crisis. El/la trabajador/a social debe valorar la urgencia para la acción y responder a cualquier señal de riesgo potencial. También necesitará clarificar el uso de los poderes legales adecuados. En su plan de acción, deberá considerar a aquellos que también deben estar implicados e informados. Finalmente, deberá revisar los resultados de la acción emprendida, registrando todas las áreas de conflicto, desacuerdo y necesidades no satisfechas, y capacitando a los implicados para reflexionar sobre lo ocurrido.

TERCERA. Apoyar a las personas para que sean capaces de manifestar las necesidades, puntos de vista y circunstancias.

Esta competencia trata de las situaciones de defensa en las que los/las trabajadores/as sociales ayudan a personas, familias, grupos, organizaciones y comunidades a actuar en su propia defensa. También de su trabajo como defensores y de la evaluación y capacitación para que las personas, familias, grupos, organizaciones y comunidades accedan a una defensa independiente y efectiva. Es esencial el conocimiento y la relación con los servicios jurídicos y de defensa del ámbito local y la especialidad en que se trabaja.

CUARTA. Actuar para la resolución de las situaciones de riesgo con los sistemas cliente así como para las propias y las de los colegas de profesión.

Esta competencia trata de la evaluación, respuesta y tratamiento del riesgo para personas, familias, grupos, organizaciones y comunidades. El/la trabajador/a social ha de identificar y valorar la naturaleza del riesgo con y para las personas, familias, grupos, organizaciones y comunidades. Se necesita contrastar los derechos, responsabilidades y necesidades de las personas, familias, grupos, organizaciones y comunidades con cualquier riesgo asociado. Esto incluirá la necesidad de promocionar el crecimiento personal, el desarrollo y la independencia contrastándolos con cualquier riesgo potencial. Es importante tener en cuenta los derechos de las personas para asumir riesgos y para contrastarlos con los intereses planteados por otros.

QUINTA. Administrar y ser responsable, con supervisión y apoyo, de la propia práctica dentro de la organización.

Trata de la administración y la responsabilidad del propio trabajo. El/la profesional debe demostrar su capacidad para dirigir y priorizar su trabajo, para justificar y ser responsable de la propia práctica del trabajo social. Se requiere el control y la evaluación de la eficacia de su práctica. Es esencial utilizar a poyo y supervisión profesional y organizacional para mejorar y desarrollar la propia práctica.

SEXTA. Demostrar competencia profesional en el ejercicio del trabajo social.

Estas unidades tratan de la investigación, evaluación y uso del conocimiento actualizado de la mejor práctica del trabajo social. Se debe proporcionar evidencia de que regularmente el trabajador social revisa y actualiza su propio conocimiento de los marcos legales, políticos y procedimentales y de que se implementan aquellos que son adecuados para la propia práctica. Se debería utilizar tecnología de la información y comunicación para buscar, identificar y revisar
las investigaciones relevantes, y para actualizar los marcos legales de derechos y deberes. El/la trabajador/a social debería confiar no sólo en su propia revisión y análisis, sino también utilizar supervisión profesional y organizacional como apoyo para la propia investigación y análisis crítico. Finalmente, se debería tener capacidad de demostrar cómo se utiliza el conocimiento basado en modelos y métodos del trabajo social para desarrollar y mejorar la propia.

Fuente: "Libro Blanco Título de Grado Trabajo Social" en www.aneca.es

Definición del Trabajo Social

La Federación Internacional del Trabajo Social (FITS) adoptó la nueva definición del Trabajo Social que posteriormente también fue adoptada por la Asociación Internacional de Escuelas de Trabajo Social (IASSW).

“La Profesión de Trabajo Social promueve el cambio social, la resolución de problemas en las relaciones humanas y el fortalecimiento y la liberación del pueblo para incrementar el bienestar. Mediante la utilización de teorías sobre comportamiento humano y los sistemas sociales, el trabajo social interviene en los puntos en los que las personas interactúan con su entorno. Los principios de los Derechos Humanos y la Justicia Social son fundamentales para el Trabajo Social”.

El Trabajo Social en sus distintas expresiones se dirige a las múltiples y complejas relaciones entre las personas y su ambiente. Su misión es la de facilitar que todas las personas desarrollen plenamente sus potencialidades, enriquezcan sus vidas y la prevención de las disfunciones. El Trabajo Social Profesional está enfocado a la solución de problemas y al cambio. Por ello, los trabajadores sociales son agentes de cambio en la sociedad y en las vidas de las personas, familias y comunidades para las que trabajan. El Trabajo Social es un sistema de valores, teoría y práctica interrelacionados.

Fuente: Elaboración propia.

 

Valores

El Trabajo Social ha crecido con ideales humanitarios y democráticos, y sus valores se basan en el respeto a la igualdad, el valor y la dignidad de todas las personas. Desde sus comienzos, hace más de un siglo, la Práctica del Trabajo Social se ha centrado en hacer frente a las necesidades humanas y a desarrollar el potencial humano. Los derechos humanos y la justicia social constituyen la motivación y la justificación de la acción del trabajo social. En solidaridad con quienes están en desventaja, la profesión lucha por mitigar la pobreza y liberar a los vulnerables, excluidos y oprimidos, promoviendo el fortalecimiento de éstos y su inclusión social. Los valores del Trabajo Social están recogidos en los códigos de ética profesional nacionales e internacionales.

Teoría

El Trabajo Social basa su metodología en un cuerpo sistemático de conocimientos sustentados en la experiencia y derivados de la investigación y evaluación de la práctica, incluidos los contextos locales e indígenas. Reconoce la complejidad de las interacciones entre los seres humanos y su entorno así como la posibilidad de que, por un lado, las personas se vean afectadas por las múltiples presiones que recaen sobre ellas y por otro lado, la posibilidad de las mismas de cambiar dichas presiones, incluidos los factores biopsicosociales. La profesión de Trabajo Social recurre a teorías sobre el desarrollo humano así como del comportamiento social y los sistemas sociales, para analizar las situaciones complejas y facilitar los cambios personales, organizativos, sociales y culturales.

Práctica

El Trabajo Social se enfrenta a las fronteras, desigualdades e injusticias que existen en la sociedad. Responde a las crisis y emergencias así como a los problemas personales y sociales del día a día. Utiliza distintos conocimientos, técnicas y actividades consecuentes con su centro de atención holístico en las personas, por un lado y en su entorno por otro. Las intervenciones del Trabajo Social abarcan desde los procesos psicosociales focalizados a nivel individual, hasta el compromiso con la política, la planificación y el desarrollo social. Incluyen el asesoramiento, el trabajo social de casos, el trabajo social con grupos, la pedagogía social y la intervención y terapia familiar, así como esfuerzos para ayudar a las personas a obtener servicios y recursos comunitarios. Las intervenciones también incluyen la dirección de organismos, la organización comunitaria y el compromiso con la acción sociopolítica para influir en la política social y el desarrollo económico. El centro de atención holístico del Trabajo Social es universal pero las prioridades de la Práctica del Trabajo Social variarán de un país a otro y entre períodos de tiempo dependiendo de las circunstancias culturales, históricas, y socio-económicas.